Le entregamos su silla de ruedas eléctrica, y verla tomar el control de su movimiento en su barrio de Fiorito nos llena de alegría.
Esto es más que una silla, es libertad para decidir a dónde ir. Ver su sonrisa es nuestra mayor recompensa.
¡Gracias a todos los que hacen posible que la Fundación continúe mejorando la calidad de vida de los vecinos y vecinas de Lomas!